viernes, 18 de febrero de 2022

AQUELLOS OJOS MÍOS DE MIL NOVECIENTOS DIEZ, DE JAVIER EGEA

 AQUELLOS OJOS MÍOS DE MIL NOVECIENTOS DIEZ


Entonces y también triste,

con la soledad también,

llevé mis ojos a un agua

y en su aventura exploré

–selva de sueños de plata–

el primer sueño sin ley.

Enemigo de mis ojos,

vértigo de mi niñez,

entre las piedras del agua,

bogando, un negro ciempiés.

Con las flechas de mis versos

yo lo quise detener:

hacia mis ojos bogaba,

negro en su negro bajel.

Cuando todo era perdido

me viniste a socorrer,

cuando negro el horizonte

estabas brillante en él.

Desde la sangre caída,

tu sueño puesto de pie

me poblaba el corazón

de naufragios y de fe.

Ahora sé que en mi tristeza

flotaba el amanecer

desde aquellos ojos tuyos

de mil novecientos diez.