jueves, 27 de mayo de 2010

domingo, 16 de mayo de 2010

LA CUESTIÓN HISTÓRICA

Con el fin de la Liga 2009-2010 se cierra (casi, a falta del título de Supercopa de España) otra década en la que el Real Madrid y el FC Barcelona siguen midiendo su grandeza. Es habitual considerar al Real Madrid como el triunfador histórico, pero si contabilizamos los títulos nacionales de los últimos 40 años, es decir, desde 1971, el FC Barcelona supera al Real Madrid en un título, 40 frente a 39. Es decir, que tendríamos que remontarnos al fútbol de hace medio siglo, en la década de los sesenta, para hallar cierta superioridad en títulos del equipo capitalino.

Pero hay más, en los últimos 30 años, desde 1981, el FC Barcelona reúne 36 títulos, frente a 30 del rival histórico. En los últimos 20, desde 1991, el cómputo sigue siendo favorable al Barcelona con 28 frente a 18. La última década ha dado 12 títulos (que pudieran ser 13, dependiendo de la próxima Supercopa) ante los 10 (y no podrán ser más) del Real Madrid. Esta conclusión se repite en el caso de analizar las competiciones nacionales o internacionales por separado.

Lo que demuestra que el FC Barcelona, fiel a un estilo de juego que engrandece el fútbol y un proyecto consolidado en los últimos veinte años es un club de presente reciente y futuro. El Real Madrid, ya, sólo es un club con pasado glorioso. Un pasado de hace mucho tiempo.

RESUMEN POR DÉCADAS (pulsar para ver):


EN LOS ÚLTIMOS... (pulsar para ver):




(Se excluyen entre otros trofeos como la Copa de la Liga, Copa de oro, Copa de Los Pirineos, Copa Eva Duarte, Copa Iberaoamericana, Trofeo Martini Rossi y otros de menor entidad, como trofeos regionales, cuyo cómputo sería favorable al FC Barcelona)

jueves, 13 de mayo de 2010

TODO ES POSIBLE EN GRANADA

LOS GÉNEROS DEL DOLOR Y EL ABANDONO, 11: DE LA CARAMBA A LA COPLA

Más allá del estrecho camino, caminito que el tiempo ha borrado, y de la estructura métrica literaria, lo que ahora se denomina copla se elevó sobre esa cuarteta asonantada de cuatro versos octosílabos y rima asonante en los pares que deja libres los impares. Coplas existen en todas las latitudes españolas (y tanto está este tipo de verso en nuestro lenguaje habitual que hablamos en octosílabos como decía el maestro Javier Egea). El desarrollo de la canción sentimental, sobre todo en la posguerra, posterga obsoleta la estructura de la métrica literaria para dar paso a un concepto de "copla" más extenso.
Los estudiosos vinculan y utilizan como vocablo apropiado al género que nos ocupa el de "canción española". Y dedican el uso de "copla" a un término más cercano a nuestro tiempo donde se compendian géneros diversos de canción. Copla española, canción andaluza o canción sentimental, como señala muy acertadamente Vázquez Montalbán, aunque haciendo referencia a un espectro mucho más amplio que va desde la copla al bolero.
Es cierto que el carácter andaluz forjó gran parte de la copla, ya no sólo en el carácter paisajístico de muchas de ellas, pues si la jaca del pasodoble galopa y corta el viento cuando pasa por El Puerto caminito de Jerez, está bien claro que hablamos de la campiña gaditana (Mi jaca). La procedencia andaluza de los grandes genios de la copla (Quintero jerezano, León, Valverde, Mostazo y Quiroga de Sevilla, Valerio de Moguer y las excepciones, pero siempre hacia el sur, del cacereño Solano y el alcarreño Ochaita, por dar unos ejemplos) nutrieron el ambiente de creación de la copla. Las influencias de los trabajos desarrollados por Federico García Lorca y Encarnación López Júlvez, la Argentinita (plasmada finalmente en el espectáculo de 1932 Las Calles de Cádiz, firmado bajo seudónimo por Ignacio Sánchez Mejías y con participación de Manuel de Falla) otorgan un nuevo vuelo a la copla que había nacido en colección de estampas (y sin desmembrarse del todo del flamenco, en La copla andaluza de Guillén y Quintero, interpretado por Marchena y Angelillo en 1929) y retomaba la fuente de la tradición popular.
Federico, que interpretó al piano las canciones recogidas en los cinco discos que se publicaron, había investigado y armonizado temas como En el café de Chinitas, Zorongo gitano o Las morillas de Jaén. El vínculo con Andalucía se hacía patente. Como señala Vázquez Montalbán en la historia de estos letristas se aprecia su vinculación adolescente y juvenil al garcialorquismo y la maduración en los años cuarenta, casi todos solidarios con el orden político establecido.
El pasodoble y el cuplé de descendencia francesa, se veían entramados por la irrupción de una nueva composición que bebería de esas fuentes al sur de Sierra Morena. Los intérpretes aportarían generalmente también una misma ascendencia, a diferencia del cuplé cuyas intérpretes provenían de los cuatro puntos cardinales: la Fornarina y la Bella Chelito, madrileña (aunque esta naciese en Cuba); la Goya, bilbaína; Raquel Meller, zaragozana; Carmen Flores, pacense y Pastora Imperio, Anita Delgado (la que sería maharaní de Kapurthala), Julia Fons y la almeriense La Bella Dorita, andaluzas.
En el terreno de la copla, Concha Piquer sería la excepción por antonomasia ante la sobreabundancia de intérpretes andaluces (para la Piquer Manuel Penella escribe La maredeuta, semejante a un himno fallero). La propia Piquer decía que la copla cuenta una historia y debe ser una obrita en tres actos. Es decir, que la copla cuenta. La copla cuenta las desventuras de las mujeres abandonadas y engañadas, los jolgorios en los cabarés, el sufrimiento y el arrullo detrás de las rejas, pasiones de toreros muertos, forajidos magnánimos, casi siempre, en la Andalucía de Cármenes, Lolas, los piconeros y Juan Simón.
Este poder de contar, transmitir pequeñas historias en un ambiente desecado de comunicación, entablar dobles lenguajes que dejaran entredecir las frases, que desubicadas en canciones amorosas, perdían la connotación de peligro para el régimen, propulsaron el dominio de la copla –copla ya como género en sí mismo y aceptado popularmente a pesar de los afanes clasificadores de cierto purismo- durante las décadas de los años cuarenta y cincuenta.
Otra esfera será los orígenes, entroncados en la tonadilla, que pasa a considerarse sinónimo con el tiempo, el cuplé y la tonadilla escénica. La tonadilla evoluciona desde la coplilla de aire popular hasta una breve pieza musical escenificada que sirve como entremés en espectáculos de otro corte en el siglo XVIII. María Antonia Vallejo Fernández, nacida en Motril en 1750 y fallecida en Madrid en 1787, sería junto a La Tirana (inmortalizada por Goya y de quien dicen que nunca actuaba en público y siempre ante el reducido grupo de la corte borbónica), uno de los referentes de la tonadilla y tomó el sobrenombre de La Caramba a raíz de la interpretación de una tonadilla que, tan famosa se hizo, se insertó en el lenguaje castizo madrileño trastocando Carabanchel en Carambanchel o caramelos en carambamelos. Con La Caramba, que hizo su aparición como mítico personaje en muchas letrillas posteriores, obras de teatro o biografías como la de Antonina Rodrigo, se mantiene el recuerdo de la tonadilla escénica y su leyenda.
La presencia en España de músicos italianos en la corte borbónica desemboca en una postergación de la zarzuela española (en íntima relación con el género) en aras de la ópera en el siglo XVIII. Género chico y género ínfimo vendrán a cubrir en el siguiente siglo el vacío de diversión entre las clases populares. Del género ínfimo partirán polcas de gran predicamento (La Pulga), que ajenas al desarrollo de la trama escénica, se interpretan de manera independiente. La llegada definitiva del cuplé, tanto el picaresco como el romántico se impone en las primeras décadas del siglo XX. Los espectáculos de variedades irán incluyendo un tipo de composición de mayor tradición, tanto musicalmente como en sus letras, que frente a la impuesta moda francesa del cuplé y la inclusión de ritmos llegados desde los Estados Unidos, terminan alumbrando la definitiva Copla.

jueves, 6 de mayo de 2010

ASTURIAS. PEDRO GARFIAS

Asturias, si yo pudiera
si yo supiera cantarte...
Asturias verde de montes
y negra de minerales.
Yo soy hombre del Sur:
Polvo, sol, fatiga y hambre,
hambre de pan y horizontes...
¡Hambre!
Bajo la piel resecada
ríos sólidos de sangre
y el corazón asfixiado
sin venas para aliviarte.
Los ojos ciegos, los ojos ciegos
de tanto mirarte
sin verte. Asturias lejana,
hija de mi misma madre.

Dos veces, dos, has tenido
ocasión para jugarte
la vida en una partida y
las dos te la jugaste.
¿Quién diablos derribará este árbol
de Asturias, ya sin ramaje,
desnudo, seco y clavado
con su raíz entrañable
que corre por toda España
crispándonos de coraje.
Mirad obreros del mundo
su silueta recortarse
contra ese cielo impasible,
firme sobre roca firme
herida viva su carne.

Millones de puños gritan
su cólera por los aires,
millones de corazones
golpean contra sus cárceles.

Prepara tu salto último
lívida muerte cobarde
prepara tu último salto
que Asturias está aguardándote
sola, en medio de la tierra
hija de mi misma madre.

miércoles, 28 de abril de 2010

CANCIONCILLA

Qué bonita se te ve
andando por la Gran Vía
que hasta los policías

disimulan

mirando
los cangrejos que vendes,
de estranjis,
a la relojería.

EDUARDO GALEANO: MEA CULPA

Hace un cuarto de siglo, quise viajar a los Estados Unidos por primera vez.

Fui al consulado, pedí la visa. El formulario preguntaba, entre otras cosas: ¿Se propone usted asesinar al presidente de los Estados Unidos de América? Yo era tan modesto que ni siquiera me proponía asesinar al Presidente de Uruguay; pero respondí: . Estaba seguro de que la pregunta era una broma, inspirada por mis maestros Ambrose Bierce y Mark Twain.

El consulado me negó la visa. Mi respuesta era una mala respuesta. Yo no había entendido. Y han pasado los años y, la verdad sea dicha, sigo sin entender.

Discúlpenme ustedes, por favor.

Estoy confundiendo esta convención de libreros norteamericanos con un confesionario de mi infancia católica.

Pero, ¿ante quién podría confesarse un escritor, mejor que ante un librero?

Y para muchos pecados, ¿no se requieren acaso muchos libreros?

Cada mañana, para empezar el día, desayuno noticias. En los diarios leo, por ejemplo, los frecuentes escándalos que acosan a los candidatos presidenciales.

Y confieso que no consigo entender por que los políticos norteamericanos son malos si tienen amores con bellas mujeres inofensivas, y en cambio son buenos si tienen amores con las grandes empresas que venden armas o veneno. O leo sobre le envió de militares norteamericanos para luchar contra las plantaciones de droga en América Latina.

Y no hay caso, no me entra en la cabeza por que son malos los países que producen drogas, y malas las personas que consumen drogas, y en cambio es bueno el modo de vida que genera la necesidad de consumirlas.

En las páginas de economía, leo que los Estados Unidos han importado 35.292 corpiños mexicanos durante 1991.

Ni un corpiño más, porque a 35.292 llegaba la cuota de corpiños autorizada por el gobierno y entonces, ni modo; no entiendo por que las barreras proteccionistas y los subsidios son buenos en los Estados Unidos, y en cambio son malos en América Latina.

Neblinas del Bien y el Mal

En la prensa norteamericana veo los avisos que exhortan a comprar productos nacionales, Buy american!, y entonces tampoco entiendo por que son malos los productos japoneses que invaden el mercado norteamericano, y en cambio son buenos los productos norteamericanos que invaden América Latina. Y no solo los productos:

Imaginemos que los marines de México invaden Los Ángeles, para proteger a los mexicanos amenazados por los recientes disturbios ¿Bueno o malo?

Y hasta me pregunto ¿y yo mismo? ¿soy bueno, yo? ¿o soy malo?

Me atormentaban las dudas sobre mi identidad: dudas muy de nosotros los escritores, bien lo sé.

Para nadie es un misterio que los escritores tenemos el alma condenada al infierno de la angustia incesante; en el centro de ese hervidero, nuevas dudas responden a cada certeza y nuevas preguntas responden a cada pregunta.

Pero mi angustia se multiplica en este fin de siglo, fin de milenio, porque yo también se que los Estados Unidos andan en busca de nuevos malos que combatir. Nostalgias del Imperio del Mal; allá en el Este, los malos se han convertido en buenos, y el resto del mundo está siendo dramáticamente incapaz de producir los malos que el mercado militar demanda con urgencia. Yo todavía no entiendo por que eran malos los soldados de Irak cuando se apoderaban de Kuwait, y en cambio eran buenos los marines cuando se apoderaban de Granada o Panamá; pero hay que tener en cuenta que Saddam Hussein, que fue bueno hasta fines de 1990, viene siendo malo desde principios de 1991.

Evidentemente, un solo malo no alcanza.

Siempre se puede echar mano a los malos de larga duración, como Muammar Khaddafi o Fidel Castro; pero hay que reconocer que la oferta es pobre.

Confidencialmente confieso, y lo confieso con todas las letras, por difícil que me resulte: sí, es verdad, sí: yo no se manejar automóviles, no tengo computadora, nunca fui al psicoanalista, escribo a mano, no me gusta la tela y jamás he visto a las Tortugas Ninja. Y más, todavía: mi cabeza es calva y de izquierda. Vanos han resultado todos mis esfuerzos para que el pelo brote en mi desnudo cráneo y para corregir mi tendencia a pensar zurdamente.

Hasta hace pocos años, en las escuelas ataban la mano izquierda de los niños zurdos, para obligarlos a escribir con la mano; y parece que eso daba buenos resultados.

Para obligar a los adultos a pensar derechamente, las dictaduras militares usan terapias de sangre y fuego y las democracias usan la televisión.

A mí me han hecho probar ambas medicinas, y no hubo caso.

Admito que tengo, por ejemplo, una incapacidad biológica para percibir las virtudes de la libertad del dinero.

A fines del año pasado, pongamos por caso, yo estaba con mi mujer en la mitad de un largo viaje, cuando quebró Pan American.

Ella y yo nos quedamos literalmente en el aire y sin avión.

Tuvimos que pedir dinero prestado a unos amigos, y entonces yo interpreté el episodio según mi limitada visión de las cosas: creí que la mano invisible del mercado me había robado dos pasajes.

Debo reconocer que me equivoqué.

Ya no tengo ninguna esperanza de recuperar ni un centavo; pero ahora me doy cuenta de que Dios me hizo un favor.

Astutamente, el Altísimo utilizó ese sutil procedimiento para convencerme de que no se puede andar por el mundo sin tarjeta de crédito.

Yo no tenía. Lo confieso. Hasta hace poco, mi natural inclinación al Mal me impedía esta felicidad.

Yo creía que las tarjetas de crédito eran una trampa más de la sociedad de consumo.

Creía que los habitantes de las grandes ciudades modernas padecen la esclavitud por deudas, tanto como los indios de Guatemala en las plantaciones de algodón o de café.

Ahora se ha descorrido el velo que cubría mis ojos, y veo; nadie es, sino es digno de crédito. Ahora, yo so. Debo, luego soy.

Pero la duda, porfiada sombra, vuelve al asalto.

A mi cabeza se le da por pensar que mi país también debe, y que cuanto más paga, más debe.

Y cuanto más debe, menos lo gobierna el gobierno y más lo gobiernan los acreedores.

Y sin embargo los Estados Unidos, que deben mucho más que toda América Latina junta, no acepta condiciones, sino que las impone.

¿Será que es malo deber poco, y en cambio es bueno deber muchísimo?

Dudas, dudas. ¡Y tantas dudas sobre mi propio trabajo!

Me pregunto: ¿tendrá todavía destino la literatura, en este mundo donde todos los niños de cinco años son ingenieros electrónicos?

Y quisiera responderme: Quizás el modo de vida de nuestro tiempo no resulte demasiado bueno para la gente, ni para la naturaleza; pero es sin duda muy bueno para la industria farmacéutica?

¿Por que no podría ser también muy bueno para la industria literaria?

Todo depende del producto que se ofrezca, que ha de ser tranquilizante como el valium y brilloso y light como un show de la tele; que ayude a no pensar con riesgo ni a sentir con locura, que evite los sueños peligroso y sobre todo evite la tentación de vivirlos.

Pero ocurre que esa es exactamente la literatura que no soy capaz de escribir ni de leer.

Condenado a la impotencia no puedo escribir ni leer palabras neutrales.

Y aunque hago todo lo posible, no consigo para de creer que estos tiempos de resignación, desprestigio de la pasión humana y arrepentimiento del humano compromiso, son nuestro desafío pero no son nuestro destino.

Muchas gracias. He desahogado mi conciencia amparada en el secreto de confesión, y les ruego que no lo olviden.

Ahora debo tramitar mi visado para entrar al Nuevo Orden Mundial.

Ojalá no me pregunten si me propongo matar al presidente.

(Palabras pronunciadas por Eduardo Galeano ante la reunión de libreros de los Estados Unidos en Los Ángeles, 1992)

viernes, 23 de abril de 2010

METÁFORA DE LA INSTITUCIÓN

Estas imágenes corresponden a una Institución. Es decir, al patio de entrada de una Institución Administrativa. Donde hay una papelera. Adquirida para el reciclaje.

Como se puede observar en la Foto 1, la papelera pone a disposición del usuario depositar la basura en tres contenedores: papel, orgánica y plástico.

Esto es:


Foto 1

Pero si levantamos la tapa ¡voilá! TODO VA A LA MISMA BOLSA (Foto 2)

¿LES SUENA?

Foto 2

NOS PREGUNTAMOS ENTONCES, ¿Cómo se recicla la Administración?

jueves, 22 de abril de 2010

JOSEP LLUÍS NÚÑEZ

...porque esta ciudad, que lleva el nombre de nuestro club...