viernes, 20 de septiembre de 2019

SED DE LETRAS

VIDA, PARTE 2


LOS LIBROS LIBERADOS

Colección Los Galeotes
Instituto Cervantes
Madrid
2018-act
‘Lorca, poeta del pueblo’, de Arturo Barea
‘Vueltas sin regreso (Cartas)’, de Max Aub y Dionisio Ridruejo
‘Cien días de la vida de una mujer’, de Federica Montseny
‘Del surrealismo a Machupicchu’, de Juan Larrea

LEER EN LOS DIABLOS AZULES







Hay libros que merecen salvarse del olvido. Hay libros que no tienen lugar en el mercado capitalista. Es el mantra de “es el mercado, amigo”. En ese mercado hay productos que, ya, no tienen cabida. Libros raros, libros que no serán best seller, libros para unos pocos, libros que debe salvar la memoria común de los ciudadanos. Esa labor, desde tiempo inmemorial, esa labor de luchar contra la ley de la oferta y la demanda y centrarse en la labor de lo que es precioso para el arte y la memoria, es una labor que afrontaron en otro tiempo los mecenas y que hoy en día afronta el Estado, porque los mecenas –léase fundaciones, obras sociales- reculan.
El instituto Cervantes ha salvado diversos libros de la quema del olvido y los está publicando desde el año pasado en una interesante colección que lleva por título, espléndido, ‘Los Galeotes’. Como aquellos galeotes salvados de galeras por el Quijote, esto títulos son salvados del olvido por el Cervantes. Eternamente agradecidos. Entre los títulos se trabaja el exquisito gusto de recuperar las voces del exilio español, voces silenciadas que tuvieron su altavoz en el extranjero –sobre todo en la américa hispana- y que ahora al fin, están a disposición del lector curioso.
Son cuatro los títulos publicados hasta el momento, son cuatro autores que determinan la voluntad férrea de saltar las aguas del olvido y retornarlos. El primero de los títulos es el inestimable ‘Lorca, el poeta y su pueblo’ de Arturo Barea. Barea fue el autor de la sublime ‘La forja de un rebelde’ ese libro que sufrió los avatares de la lengua (perdida su versión en castellano, ahora solo tenemos su traducción del inglés al español que hizo su esposa, Ilse Kulcsar). La edición de este primer acercamiento a la figura de Lorca se hizo en Inglaterra en 1944, con las heridas de la Guerra española supurando y bajo el eco de los bombardeos alemanes. Este libro fue la espoleta para el arranque del estudio de la figura del poeta fusilado, así lo confiesa Gibson en el prólogo, y no sabemos a ciencia cierta (al menos lo desconozco) si Penón tuvo conocimiento.
El segundo libro de la colección, ‘Vueltas sin regreso’ es un estudio sobre las cartas cruzadas entre Max Aub y Dionisio Ridruejo en los años de la posguerra. Se trata de una afinadísima, aunque breve, correspondencia que muestra las grandes sombras y las pocas luces del franquismo, la lectura del exterior y la lectura del interior; el dolor de la guerra, la revolución y los sueños fracasados; la historia de una España que nunca pudo ser. La conversación entre el socialista y el falangista caído del caballo de la dictadura enseña el camino que debió transitarse en la Transición, a la que ni uno ni otro llegaron pues fallecieron ambos antes de la muerte del dictador.
El tercer título es ‘Cien días en la vida de una mujer’, la reunión de los opúsculos de la anarquista Federica Montseny en su huida de la España de la victoria y la represión. A Montseny se la recuerda como la primera ministra española de sanidad, una eficaz dirigente cenetista y una mujer que, procedente de una familia comprometida con el movimiento obrero –la familia Urales-Mañé-, tuvo que afrontar en momentos tan difíciles la disyuntiva entre la revolución y la defensa. Pero Montseny también era una curtida escritora que cuenta con la misma contundencia que otras autoras de su época (pienso en Victoria Kent, pienso en Irene Némirovsky) las absolutas dificultades que atraviesan en la Francia ocupada por el nazismo, el dolor que desprende, su preocupación por los más desfavorecidos en mitad de la catástrofe.
El cuarto libro reúne tres ensayos de Juan Larrea, otro escritor del exilio, donde desgrana un encuadre histórico y filosófico de los movimientos vanguardistas europeos a los que fue propenso, sobre todo el surrealismo y sus vínculos con expresiones culturales y literarias de Hispanoamérica, sobre todo en Argentina, donde termina sus días en el año 1980.
Gracias al Instituto Cervantes, ‘Los galeotes’ selecciona un esforzado elenco de remadores contra el olvido. Avanti. No se lo pierdan si quieren comprender la España de hoy en la España del ayer, aquella que estuvo repartida por el mundo.

Alfonso Salazar

Lo que vale una vida, Rafael Juárez.


Estoy en esa edad en la que un hombre quiere,
por encima de todo ser feliz, cada día.
Y al júbilo prefiere la callada alegría
y a la pasión que mata, la renuncia que hiere.
Vivir entre las cosas, mientras que el tiempo pasa
-cada vez menos tiempo para las mismas cosas-
y elegir las que valen una vida: las rosas
y los libros de versos, y el viaje la casa.
Hasta ahora he vivido perdido en el mañana
-seré, seré, decía- o en el pasado-he sido
o pude ser, pensaba- y el mundo se me iba.
Ahora estoy en la edad en la que una ventana
es cualquier aventura, y un regalo el olvido.
Ya no quiero más luz que tu luz mientras viva.

miércoles, 18 de septiembre de 2019