martes, 20 de abril de 2010

LA CENSURA

Recibo este mail de José María Pérez Zúñiga:

Queridos amigos/as:

Hace unos días publiqué el artículo que os adjunto en IDEAL y en mi propio blog.

Desde entonces se han sucedido los ataques verbales e incluso a la propia web, que ayer desapareció, literalmente, y hoy aparece con una mensaje en la pestaña de arriba donde puede leerse "Mentiroso".

El artículo era sobre el auto de procesamiento del juez Garzón y nombraba a las organizaciones Manos Limpias, Falange Española y Libertad e Identidad.

Os agradecería su difusión en vuestros propios blogs. Lamentablemente, parece que demasiada gente sigue creyendo en España en la utilidad de la censura y la dictadura.

Disculpad si os molesta este mensaje u os pone en un compromiso que podéis obviar con total tranquilidad.


Muchas gracias.

Un abrazo,

José María Pérez Zúñiga



Así que aquí va el artículo:

Bibataubín

La prueba de que en España no hemos vivido aún una Transición plenamente democrática la tenemos en el auto de procesamiento al juez Garzón, cuyo delito ha consistido en investigar los crímenes del franquismo. Es además una prueba de que buena parte de la clase dominante en la dictadura sigue hoy en el poder, y de que aún son capaces de mover los hilos para silenciar a aquellos que no se conforman con pasar página o creer que la España del régimen es la de series edulcoradas como Cuéntame. La verdad es que muy poca gente quiere contar aquí lo que pasó realmente, pues para demasiados significaría resucitar los fantasmas de sus pecados. Los crímenes del franquismo son crímenes contra la humanidad, así que no puede haber amnistía posible, aunque la revistamos de ley: la Ley de Amnistía de 1977, en la que se basa Luciano Varela para acusar a su “colega” de prevaricación. Pero quien prevarica es quien dicta a sabiendas resoluciones injustas, y lo que ha movido al juez Garzón ha sido una cuestión elemental de justicia. Porque a día de hoy, no condenar esos crímenes y rehabilitar a las víctimas equivale a admitir que algo así pueda volver a suceder y que podría entrar dentro incluso de la lógica democrática. Es lo que les estamos enseñando a nuestros hijos, demasiado acostumbrados a ver cómo la política es un juego en el que lo raro parece ser la honestidad. Pero algunas políticas e ideologías conducen a la muerte. Y el juez Garzón puede ser condenado por las demandas interpuestas por unas agrupaciones políticas (Manos Limpias, Falange Española y Libertad e Identidad) que lo último que representan son valores democráticos. Partidos que, por definición, deberían estar fuera del sistema político al igual que los terroristas, y al igual que cualquier organización que promueva valores contrarios a los derechos y libertades fundamentales consagrados en la Constitución. Lamentablemente, nuestra “memoria histórica” es muy distinta. Y todavía es palpable, visible e incluso “sólida” en ciudades como Granada, donde aún podemos toparnos en pleno centro con un monolito erigido en honor de un fascista en la misma puerta del Consejo Consultivo de Andalucía. Quienes lo mantienen no sólo insultan nuestra memoria, sino también nuestra inteligencia. Esa que pretendía asesinar Millán Astray. Como si todavía gritásemos ese necrófilo e insensato “Viva la muerte”. Pero, respecto a los crímenes del franquismo, habría que recordar con Unamuno que, a veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia.

www.josemariaperezzuñiga.es

Artículo publicado en el Diario IDEAL (La Cerradura), 10/04/10

lunes, 12 de abril de 2010

viernes, 9 de abril de 2010

¿Por qué los relojes ya no traen instrucciones?

Llevo ya dos casos: un despertador (que no hay quien lo entienda, y a veces da las tres cuando son las cuatro) y otro de pulsera (que no sé desconectarle la alarma).

Será por no leer...

domingo, 4 de abril de 2010

JOSÉ RUIZ GARCÍA (1957). RAMÓN REPISO


Fa cinquanta anys,
sofria amb la carn forta de l’amor i la ràbia
els insults del treball; i l’esperança
d’una vida feliç la va fer creure
en el color de sang de les banderes.
Sols ha guanyat jornals i humiliació.
PERE ROVIRA


De pie, con los demás trabajadores;
segundo por la izquierda, los guantes desgastados
-mal guardameta para tantos goles
como encajó-, delgado

con los ojos muy verdes, pese
al blanco y negro ajado de la fotografía.
Enero del 57.
La Sierra de Cazorla. Mediodía.

Lo imagino después en el camión,
a lomos de un famélico Pegaso;
con la tibia fiambrera de latón,
fumando picadura de tabaco

y un sueño noble hirviéndole en la sangre,
chasqueando la lengua para no blasfemar,
el corazón hambriento como el cáncer
y unas ganas enormes de llorar.

Sean estos versos aquella puerta
que no supe cerrar cuando se fue. Que fluyan
por mis años su dignidad y fuerza.
Que mis canas merezcan ser nietas de las suyas.

CAMINEMOS (estampa de borracho con bolero)

- ... y me pone otra vez la canción, por favor.

La camarera, con resignación, puso el CD en el número once por oncena vez, repitiéndose. El cliente tamborileaba con los dedos en el vaso de ginebra con yelo, silbaba sobre el bolero, miraba el cristal de la mesa y parecía dibujar la letra: es preferible olvidar que sufrí... Verdaderamente, debía sufrir. Había bebido tantas copas como veces había solicitado la canción, el inolvidable bolero. Y más inolvidable, desde esta noche, en la memoria de la camarera: Caminemos, interpretado por Los Panchos a saber en qué garito de México Distrito Federal. El público (la grabación era en directo) coreaba la canción, desafinaban algunas voces, entraban a destiempo, aplaudían con fervor entre bravos y bravos. El cliente, sin fortuna, no se encontraba entre los elegidos aquella noche que escucharon Caminemos en México D.F.

- Me llenas... y la pones otra vez, por favor.

Los ojos llorosos del cliente, ese amor roto que afloraba, su corazón como un sembrado en obligado barbecho, sin frutos de la última cosecha, y la necesidad más tremenda de fundirse en un abrazo con su bolero, eran razones suficientes para pulsar de nuevo el número 11.

- ... caminemos, tal vez nos veremos... después.

La camarera deseaba no verlo jamás, ni jamás volver a escuchar el bolero. El público de la grabación parecía aplaudir con menos fuerza en cada ocasión, hastiados, con las palmas de las manos deshechas, las gargantas cansadas. Y por suerte, remitían las voces desafinadas, dejando Caminemos en poder de Chucho y los suyos.

- ... y otra vez, por favor.

Trece. El cliente empezaba a llorar.

- Es que se ha ido. Se ha marchado. Me dijo que tal vez nos veríamos después, quién sabe… En los boleros se quedan las verdades grandes del corazón. Se nos rompe el corazón de tanto usarlo, y todo el cuerpo hecho, así como agüita de lágrima. Es así. Viene el amor, como una ola, nos ilumina, nos reside, habita el corazón, lo adecenta, lo siembra, y llega el tiempo de la recolección. Recogemos los frutos y nos disponemos a una nueva siembra, pobrecitos nosotros. Pero el bolero es la tormenta, y la consecuencia, amiga mía camarera, es la escarcha, el corazón bajo la helada, el abandono de los campos, la plaga de la langosta, las siete plagas enteritas, el granizo destruyendo toda la cosecha conseguida. El bolero no es amor. Es desamor. Ni siquiera Toda una vida es amor, mire usted que dice: estaría contigo. ¿Ve, amiga mía? ¡Estaría! No dice estaré contigo. Porque sabe que no estará, la muy puta. Que todo se pierde y uno vuelve con el corazón escampado, yermo, pisoteado, buscando el nuevo cultivo que haga florecer en el corazón esa hierba de la esperanza. Puro teatro. Póngalo otra vez, señorita, por favor.

La camarera asintió. Qué remedio. El fin del discurso del tipo cansado culminaba en la huida de los clientes últimos, deseosos de abandonar el local y no soñar con Chucho Navarro cantando en su cama no, no concibo que todo acabó. Tampoco concebía la camarera que todo terminase al fin, cuando pulsó, por vez catorce, el número once.

- Catorce -se dijo. Sólo quedaban dos intereses: hasta dónde aguantaría la canción y hasta dónde aguantaría el cuerpo diminuto del cliente la ginebra.

Fue en la vigésimo primera. Una guitarra dejó de oírse. Pensó el cliente que el disco estaba rayado, hacía ya varias rondas que el público en directo ni respiraba, como si se hubiesen marchado a otro local. Aunque era el mismo CD: se oyó la voz de Chucho por los altavoces:

- Lo sentimos, jefe, pero es hora de cerrar. -Los Panchos callaron al unísono, haciendo titilín con las guitarras- Si hace usté el favor de acabar. Estamos cansados.

El cliente no podía creer sus oídos.

- ¿Ha oído, señorita? -dijo.

La chica, soñolienta, afirmó con la cabeza.

- 21. -bostezó.

- No, quiero decir, lo que dicen.

- 21 veces, si ya me lo sé de memoria- dijo ella, entre sueños.

- Si dejan de discutir, se lo agradecemos los compadres y yo -decía la voz vieja de Chucho por los altavoces-. Hay que hacer caja, hay prisa ya, y ya no hay casi nadie. Si hace usté el favor, jefe.

- ¿Lo quiere oír usted otra vez? -la camarera miraba al cliente con sorna somnolienta y cierta impaciencia.

El cliente miraba al vacío de los altavoces.

- Con su permiso, jefe, nosotros nos retiramos -Los Panchos hablaban unánimes.

Y empezó a escucharse Me voy p´al pueblo por todo el bar.

miércoles, 31 de marzo de 2010

BOLERO DEL AMOR MATEMÁTICO


Publicado en plaquette por La Tertulia en el año 1992, con diseño de Francisco Serrano






Si te escribo cartas de amor y boleros
es amor la consecuencia matemática
de toda la espera, toda la distancia,
una ecuación amor, la desnuda fórmula
que lejos de métodos, reglas y formas
desemboca en positiva desazón.

Posiblemente amor por ser el amor
la trágica ecuación de segundo grado,
entonces tú en incógnita te conviertes,
derivada, integral, número entero.
Dime cómo podré, cómo elevaré
amor, todo tu amor de raíz al cuadrado.

Quizá se tratase de no conjugar,
amor mío, esa fiel regla de tres,
se tratase de escapar por la tangente,
dividir tus partes, dividir mis partes,
y restar por no poder multiplicarte,
por no hacer un hoy por ti, mañana por mí.

Y seré bolero, pura matemática,
un número quebrado en todas tus cartas,
quebrado en la espera, quebrado en distancia,
para poder olvidar amor tus áreas.
Dime cómo podré, cómo olvidaré
las sábanas paralelas de tu cama.

Querida incógnita, la equis de mi amor,
polinomio de mi vida y de las tardes
que escribo, cuando añoro tus cosenos
y teorizo el signo igual de cada beso,
invento el factor común de tu recuerdo
con el signo aproximado de un abrazo.

Si te escribo cartas de amor y boleros
es amor solamente para decirte
cómo esta pobre ecuación se hace tan nuestra,
que por aritmética, no admite error:
que mis días si llegan se hacen más largos,
se elevan al cuadrado cuando no estás.


(Granada, 1992)

lunes, 29 de marzo de 2010

viernes, 26 de marzo de 2010

REPENSAMIENTOS 1

Beber en casa, con amistades preferiblemente, tiene sus ventajas:

1. Sabes con mayor exactitud qué sustancia bebes.
2. Puedes beberlo tal y como quieres, en cantidad y presentación.
3. Nunca cierran.

Pero tiene sus inconvenientes:

1. Nunca cierran.

martes, 16 de marzo de 2010

LA BANDERA (con mala leche)

Si el Sevila FC renunciase a llevar la bandera española en todos sus partidos de Champions y utilizase la andaluza, aunque sean los colores del Betis -si es que hay que llevar bandera alguna-, lo mismo le cambiaba la suerte en Octavos.