viernes, 3 de agosto de 2012

LO QUE VALE MÁS DE LO QUE CUESTA


Es de esas noches en que uno sueña con ser un líder de opinión en Internet, porque quisiera lanzar un boca a boca enorme y fiable. Pero debe contentarse uno con su realidad y su círculo, que será escaso, pero elegido. Asistimos un grupo de amigos esta noche al Cabaret Popescu. La gente de Laví e Bel nos tiene acostumbrados a veladas hermosas. Y no defraudan, pues casi nunca lo hacen. Hay cabezas perfectamente amuebladas detrás y delante de bambalinas. Esta vez sirven cena con cabaret. La cena no defrauda en absoluto, pues la concibe un chef que es pope de la cocina, pero el aliño de cabaret da la vuelta a todo lo visto en esta ciudad, y creo que en otras muchas. Ignorante puedo ser, si quieren, pero sé que jamás mantuve tanto tiempo la sonrisa como esta noche. Y tuve mis dudas, porque 50 y pocos euros uno los ve de lejos y hacen cric crac en la cuenta corriente. Pero es lo que muchísimos se gastan para ver un gol en Los Cármenes y un tiro al poste, y se lo pulen y pico mil personas cada quince días. O en una noche excesiva de cañas y copas. Cabaret Popescu te reconcilia con algo que solo la vida describe, como es la convivencia, con otros, los que están a tu lado y disfrutando, riendo al compás. Y todo ello con una interpretación de músicos y actores de todos los sexos que te mantienen vivo el espíritu de vivir y ser vivido por una noche, y todos los días que se vienen. Tuve la suerte de ir. Y comprobé que hay cosas que valen más de lo que cuestan. Un anuncio de una tarjeta de crédito decía algunas ocurrencias sobre qué no valía dinero –y recuerden, para todo lo demás, MasterCard-, pues bien, hoy he comprobado y disfrutado lo que no tiene precio ninguno, lo que una tarjeta de crédito jamás podrá comprar. Y si ustedes no van, no pasa nada, siempre quedará preguntarles dentro de quince años: ¿Fuiste de los que jamás pasaron por el cabaret aquel que hacían en CajaGranada? Foh.




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