jueves, 17 de abril de 2014

¿Existe la muerte o es una ilusión?

¿Es la muerte una ilusión?
Las evidencias sugieren que la muerte no es el fin
Robert Lanza (trad. A. S.)

Tras la muerte de un viejo amigo, Albert Einstein dijo: “Ahora Besso se ha ido de este extraño mundo que tengo ante mí. Eso no significa nada. Las personas como nosotros sabemos que la diferencia entre pasado, presente y futuro es solo una ilusión obstinada y persistente”.

Nuestras evidencias sugieren que Einstein tenía razón: la muerte es una ilusión.



Nuestra forma clásica de pensar se basa en la creencia de que el mundo tiene una existencia independiente de la del observador objetivo. Pero una larga lista de experimentos demuestra todo lo contrario. Creemos que la vida es solamente una actividad del carbono y una mezcla de moléculas, que vivimos un tiempo y luego nos descomponemos en el suelo.

Creemos en la muerte porque nos han enseñado que morimos. También, por supuesto, porque nos asociamos con nuestro cuerpo y sabemos que los cuerpos mueren. Fin de la historia. Pero el biocentrismo -una nueva teoría sobre el todo- nos dice que la muerte no puede ser el evento final que solemos pensar. Sorprendentemente, si se agrega Vida y Conciencia a la ecuación, se puede explicar uno de los mayores enigmas de la ciencia. Por ejemplo, está claro que el espacio y el tiempo -e incluso las propiedades de la materia en sí- dependen del observador. También está claro que las leyes, fuerzas y constantes del universo parecen estar tan exquisitamente afinadas para la existencia de vida.

Hasta que no reconozcamos que el universo está en nuestra mente, los intentos de comprender la realidad seguirán siendo un camino que lleva a ninguna parte.

Considere el tiempo "desde fuera": Usted ve un cielo azul, pero las células de su cerebro podrían cambiarlo, y el cielo lo vería de color verde o rojo. De hecho, con un poco de ingeniería genética probablemente se podría modificar todo lo rojo vibrase o hiciese ruido, o que tuviese ganas de sexo, como le sucede a algunas aves. ¿Usted cree que algo es brillante? Sus circuitos cerebrales podrían ser modificado para verlo oscuro. ¿Se siente usted caliente y húmedo? Pero si fuese una rana tropical se sentiría fría y seca. Esta lógica se puede aplicar prácticamente a todo. En resumen: lo que ve no está presente sin su toma de conciencia.

En verdad, no se puede ver a través de los huesos que rodean el cerebro. Sus ojos no son portales al mundo. Todo lo que vemos y experimentamos en este momento -incluido su cuerpo- es un torbellino de información que se produce en su mente. De acuerdo con el biocentrismo, el espacio y el tiempo no son los objetos duros y fríos que pensamos. Mueva su mano en el aire y tome distancia, ¿qué queda? Nada. Lo mismo puede aplicar al tiempo. Espacio y tiempo son simplemente instrumentos para presentar todo conjuntamente.

Consideremos el famoso experimento de la doble rendija. Cuando los científicos observan una partícula que pasa a través de dos ranuras de una barrera, la partícula va como una bala y pasa a través de una ranura o de la otra. Pero si no se tiene cuidado, actúa como una onda y puede pasar a través de las dos rendijas a la vez. Pero, ¿cómo puede cambiar una partícula su comportamiento en función de si lo ves o no? La respuesta es simple: la realidad es un proceso que involucra a la conciencia.

O considere el famoso principio de incertidumbre de Heisenberg. Si realmente hay un mundo con partículas rebotando alrededor, deberíamos ser capaces de medir todas sus propiedades. Pero no se puede. Por ejemplo, la ubicación exacta de una partícula y el momento exacto no pueden ser conocidos al mismo tiempo. Así que ¿por qué debería importarle a una partícula lo que se decida medir? ¿Y cómo pueden los pares de partículas entrelazadas conectarse instantáneamente en lados opuestos de la galaxia como si no existiesen el espacio y el tiempo? Una vez más la respuesta es simple: porque no están sólo "ahí fuera, el espacio y el tiempo son simplemente herramientas de nuestra mente.

La muerte no existe en un mundo sin espacio atemporal. La inmortalidad no significa una existencia perpetua en el tiempo, pues se encuentra fuera del tiempo, completamente.

Nuestra manera lineal de pensar en el tiempo también es incompatible con otra serie de experimentos recientes. En 2002 los científicos demostraron que las partículas de fotones ligeros “conocían” de antemano lo que sus gemelos distantes harían en un futuro. Sometieron a prueba la comunicación entre pares de fotones. Permitieron a un fotón terminar su viaje –en el cual debió decidir si ser una onda, o bien, una partícula. Los investigadores estiraron la distancia que el otro fotón tomó hasta llegar a su propio detector. Además, se podía añadir un codificador para evitar que colapsase en una partícula. De alguna manera, la primera partícula sabía lo que el investigador iba a hacer antes de que sucediera -y en distancias instantáneas, como si no hubiera ni espacio ni tiempo entre los fotones. Un fotón decidió no convertirse en partícula en tanto su gemelo aún se encontraba en el codificador. No importa cómo se haga el experimento. Mente y conocimiento son lo único que determinan la forma en que se comportan. Los experimentos confirman, de manera consistente, que los efectos dependen del observador.

¿Extraño? Consideremos otro experimento que fue publicado recientemente en la prestigiosa revista científica Science (Jacques et al , 315, 966, 2007) . Científicos franceses lanzaron fotones en un aparato y demostraron que, lo que hicieron, con carácter retroactivo podría cambiar algo que ya había sucedido, en el pasado. Como los fotones pasan por un tenedor en el aparato, tuvieron que decidir si se comportarían como partículas u ondas cuando se toparan con el divisor del haz. Más tarde -mucho después de que los fotones pasasen por el “tenedor”- el experimentador podría cambiar aleatoriamente un segundo divisor de haz encendiéndolo o desactivándolo. Resultó que lo que el observador decidió en ese momento y determinó en realidad lo que hizo el fotón en el tenedor, en el pasado. En ese momento, el investigador eligió el pasado.



Por supuesto, vivimos en el mismo mundo. Aunque los críticos afirman que este comportamiento se limita al mundo microscópico. Pero este punto de vista "de dos mundos" (es decir, un conjunto de leyes físicas para objetos pequeños, y otro para el resto del universo, incluidos nosotros) no tiene ninguna base en la razón y está siendo desafiada en los laboratorios de todo el mundo. Hace un par de años, unos investigadores publicaron un artículo en la revista Nature (Jost et al, 459, 683, 2009) que demuestra que el comportamiento cuántico se extiende a la esfera cotidiana. Unos pares de vibrantes iones se entrelazaron y mantuvieron unidos sus propiedades físicas, aunque estaban separados por grandes distancias (Einstein lo llamó, la "acción fantasmal a distancia"). Otros experimentos con grandes moléculas denominadas "buckyballs" muestran también que la realidad cuántica se extiende más allá del mundo microscópico. Y en 2005, los cristales KHC03 exhibieron crestas de entrelazamiento de 1,27 centímetros de alto: el comportamiento cuántico entra poco a poco en el mundo ordinario de los objetos a escala humana.

Solemos rechazar los múltiples universos de Star Trek como una ficción, pero no es más que un pedazo de verdad científica en un género popular. Un aspecto bien conocido de la física cuántica es que las observaciones no se pueden predecir en absoluto. En su lugar hay una gama de posibles observaciones, cada una con una probabilidad distinta. Una explicación preeminente es la interpretación de que existen "muchos mundos", la que afirma que cada una de estas posibles observaciones corresponde a un universo diferente (el "multiverso"). Hay un número infinito de universos y todo lo que podría suceder, ocurre en algún universo. La muerte no existe en ningún sentido real en estos escenarios. Existen todos los universos posibles, simultáneamente, independientemente de lo que ocurre en cualquiera de ellos.

La vida es una aventura que trasciende nuestra ordinaria manera lineal de pensar. Cuando morimos, no lo hacemos según la matriz aleatoria de una bola de billar, sino en la matriz ineludible de la vida. La vida tiene una dimensión no lineal: es como una flor perenne que vuelve a florecer en el multiverso.

"La influencia de los sentidos", dijo Ralph Waldo Emerson, "ha dominado la mente de la mayoría de los hombres, en la medida en que las paredes del espacio y el tiempo han llegado a considerarse algo sólido, verdadero e insuperable; y hablar con ligereza de estos límites en el mundo es un signo de locura".


(Robert Lanza es el autor de "Biocentrismo". Este artículo fue publicado en Psychology Today, noviembre 2011. Psychology Today es una revista de divulgación, no una publicación científica)




Artículo original


En abril de 2014 el artículo fue reproducido en diversos medios de comunicación (ver ejemplo en Público)






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