martes, 27 de octubre de 2009
sábado, 24 de octubre de 2009
AMBIVALENCIA, DE IRVING LAYTON
Abandono mi hogar
y dirijo mis pasos
a la biblioteca
donde poetas y amantes
han dejado en custodia
su saber esencial.
Pero, rayos, algún dios monstruoso
me hace girar los pies
y me encamina hacia tu domicilio.
Yo me digo que no, que no iré nunca
a verte
aun cuando esté llamando ya a tu puerta.
AMBIVALENCY
I forsake my home / and direct my steps / to the library / where poets and lovers / have left their wisdom / for safe-keeping.
Hell, some monstruous god / twists my feet around / and turns me towards your abde. / I tell myself I won´t ever come / to see you / even as I ring your doorbell.
(Traducción de Salustiano Masó, para Hiperión, 1980)
y dirijo mis pasos
a la biblioteca
donde poetas y amantes
han dejado en custodia
su saber esencial.
Pero, rayos, algún dios monstruoso
me hace girar los pies
y me encamina hacia tu domicilio.
Yo me digo que no, que no iré nunca
a verte
aun cuando esté llamando ya a tu puerta.
AMBIVALENCY
I forsake my home / and direct my steps / to the library / where poets and lovers / have left their wisdom / for safe-keeping.
Hell, some monstruous god / twists my feet around / and turns me towards your abde. / I tell myself I won´t ever come / to see you / even as I ring your doorbell.
(Traducción de Salustiano Masó, para Hiperión, 1980)
viernes, 23 de octubre de 2009
ZAIDÍN, CIUDAD SIN LEY
jueves, 15 de octubre de 2009
CRÍTICA DE RAFAEL ESPEJO A "EL DETECTIVE DEL ZAIDÍN" EN GRANADA HOY
Granada, para quienes no la conocen, empieza y acaba poco menos que en el Albaycín: su poquito de Sacromonte, sus miradores panorámicos, su Alhambra, su Paseo de los tristes y acaso el pellizco de Plaza Nueva con Elvira, donde las terrazas con solete y músicas del mundo, las teterías escapistas y los bazares de cartón piedra hacen las delicias del turismo de postín. Granada, tierra mora. Un marco incomparable para las fotos, lindos souvenirs con los que pavonearse a la vuelta: "yo estuve allí", dijo una vez el mismo Bill Clinton. LEER MÁS
viernes, 2 de octubre de 2009
Emilio Salgari a sus editores
Fragmento de la carta escrita antes de que el escritor se suicidase por el rito japonés del Seppuku:
A mis editores: A vosotros, que os habéis enriquecido con mi piel, manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semimiseria o aún peor, sólo os pido que en compensación por las ganancias que os he proporcionado, os ocupéis de los gastos de mis funerales. Os saludo rompiendo la pluma. Emilio Salgari.
A mis editores: A vosotros, que os habéis enriquecido con mi piel, manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semimiseria o aún peor, sólo os pido que en compensación por las ganancias que os he proporcionado, os ocupéis de los gastos de mis funerales. Os saludo rompiendo la pluma. Emilio Salgari.
lunes, 28 de septiembre de 2009
CRÍTICA DE MAMEN CABEZAS A "EL DETECTIVE DEL ZAIDÍN" EN EL GENIO MALIGNO
Granada y Cádiz. Cádiz y Granada. Los que vivimos entre ambas tierras, como es el caso de nuestro autor, sabemos y comentamos el invisible lazo de unión que existe entre ellas, fruto quizá de los caracteres tan opuestos (y por lo tanto, afines) de sus gentes. Falla y Alberti eran tan granadinos como Carlos Cano fue gaditano.
Alfonso Salazar es otro buen ejemplo. (...) Leer más
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Alfonso Salazar es otro buen ejemplo. (...) Leer más
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domingo, 27 de septiembre de 2009
LECTURA DE LA PUPILA
Así, en la presente sentencia, no se debate si el acusado arrancó, o no, un ojo a la demandante, sino determinar si existió uso fraudulento de la pupila de la demandante por parte del demandado (...)
Septiembre, 2009
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EL RELATORIO (cuentos y relatos)
miércoles, 23 de septiembre de 2009
sábado, 19 de septiembre de 2009
LA CASA DEL VIENTO
A medianoche llegaron los dos hombres al patio de atrás. Debieron saltar los muros cargados con las palas y en silencio. Ni siquiera se inmutó el mastín, tan fiero, que estaba como dormido. Lo vio desde la ventana y pudo acertar a ver el farol amarillento mover la luz. La escopeta en el zaguán, sin proponer la defensa, desasistía al huésped en la soledad del cortijo. No se atrevió a prender el quinqué de la habitación y seguía asustado en el alféizar viendo cavar a los hombres con dedicación. Nadie se movió en las fincas vecinas, nadie oía el golpe de metal en la tierra y de la tierra en el suelo. Quizá pasaron horas en la duda de gritar a los intrusos y hacerlos huir. Al fin se armó de cierto coraje y encendió el quinqué de la mesilla, infundido de luz se remangó el pijama y bajó sin silencio hasta el zaguán donde reposaba la escopeta descargada.
Cuando salió al patio no vio la luz del farol moviéndose con el viento. No había nadie junto al pajar. Creyó tropezar con una pala abandonada en la huida. Definitivamente no había nadie. Cuando se asomó a la excavación vio un agujero sin fondo. Pensó que era su vida y siguió cavando.
Cuando salió al patio no vio la luz del farol moviéndose con el viento. No había nadie junto al pajar. Creyó tropezar con una pala abandonada en la huida. Definitivamente no había nadie. Cuando se asomó a la excavación vio un agujero sin fondo. Pensó que era su vida y siguió cavando.
1996
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