Desde hace unos meses el controvertido documental Zeitgeist está disponible en internet para su descarga o visionado. Zeitgeist ataca las bases del sistema a través de tres documentales diferenciados. El primero analiza el ascenso del cristianismo como una fusión de anteriores cultos y su imposición como ideología dominante; el segundo el mito del miedo exterior y la amenaza terrorista fraguado en el 11 de septiembre; y el tercero el poder de los banqueros internacionales como el único y verdadero poder en el planeta e instigador de los conflictos bélicos. Muy interesante.
Ver el documental
En el siguiente blog se desarrolla una interesante discusión sobre la validez de los argumentos de Zeitgeist. El análisis resulta interesante y enriquecedor. Lamentablemente muchos de los comentarios de sus responsables son excesivamente pedantes, agresivos e insultantes.
miércoles, 27 de agosto de 2008
sábado, 16 de agosto de 2008
REFLEXIONES SOBRE CEREMONIAS CIVILES
Desde que la Revolución francesa instauró los bautismos civiles hasta la fecha han pasado más de dos siglos. Que esta práctica quiera realizarse en España no debería suponer una reacción airada, pues supone trasplantar una tradición más que implantar una innovación. A principios del siglo pasado en España, y antes, se sucedieron ceremonias laicas que venían a dar reconocimiento a situaciones cuando sus oficiantes no querían participar de un rito religioso. En cuanto al denominado “bautismo civil” hablamos de una práctica antigua que se mantiene en ciudades de Francia y, con ciertas similitudes, en Gran Bretaña. Así como el bautismo católico ha pasado por diversas fases desde el paleocristianismo hasta el día de hoy, así como la liturgia católica se ha modificado progresivamente en un intento de acercarse a los tiempos que corriesen desde hace dos milenios –y se abandonó el latín, las confesiones en grupo, se impuso el celibato-, todo evoluciona.
El hecho de que unos padres deseen celebrar una ceremonia civil y laica como incorporación del hijo a la sociedad no debe rasgar las vestiduras de nadie. No se trata de una ceremonia obligatoria sino de un rito simbólico. El matrimonio civil no es un sucedáneo del matrimonio religioso. Desde hace tiempo en muchos países sólo el matrimonio civil tiene validez y su celebración religiosa es una alternativa celebrada en libertad. Existieron en tiempos pasados matrimonios de carácter puramente arreligioso, reconocidos por la sociedad –que es quien da su aprobación- y en muchos rincones de la tierra la ceremonia que se celebra se aleja de los conceptos religiosos para adentrarse en los terrenos civiles. La negativa o la catalogación como estupidez de los actos realizados por otros y acogidos a la fórmula de lo laico -que le otorga de por sí carta de naturaleza más que suficiente pues el laicismo es un aspecto coherente e incluible en el Estado aconfesional-, porque no se soporten en el ámbito íntimo y privado del hecho religioso mayoritario, denota la falta de respeto a los símbolos que pueden realizar los demás en la libertad que les ha sido reconocida.
No se trata de competencia entre ambas celebraciones cuando algunas ceremonias religiosas siguen dependiendo del visto bueno de la Administración para obtener la validez de sus efectos. Otras ceremonias religiosas no tienen trascendencia civil siquiera. Todo matrimonio, sea realizado por el rito que sea realizado, deberá ser registrado y todo bautizo tiene la simbología que le quiere dar su iglesia, no la que otorga el Registro Civil, que existe por encima de los bautizos cristianos, las ceremonias de iniciación animistas y los “bautismos civiles”. Tómelo a quien le disgusta como la opción de libertad en los funerales que despiden a nuestros muertos o como la simbología inocua que ofrecen las añejas puestas de largo, las celebraciones de licenciatura y las orlas, las bodas de oro, que no tienen validez jurídica alguna como no la tienen de por sí las ceremonias religiosas sin el respaldo del Estado, que es quien reconoce los efectos civiles del matrimonio celebrado según las normas del Derecho canónico, por ejemplo.
La falta de aceptación de la ceremonia realizada por otro es un síntoma más del esfuerzo sobrehumano que debe asumir nuestra sociedad para acoger y respetar ceremonias que se escapan a las tradiciones mayoritarias. Lo mismo da que provengan de otras religiones, otros ritos, o de tradiciones laicistas. Basta con que tales actos, partan de una religión, partan del laicismo –que tiene mucho de religioso en su diseño simbólico y formal-, no dañen a los demás. Y un bautismo civil no hace daño a nadie.
El hecho de que unos padres deseen celebrar una ceremonia civil y laica como incorporación del hijo a la sociedad no debe rasgar las vestiduras de nadie. No se trata de una ceremonia obligatoria sino de un rito simbólico. El matrimonio civil no es un sucedáneo del matrimonio religioso. Desde hace tiempo en muchos países sólo el matrimonio civil tiene validez y su celebración religiosa es una alternativa celebrada en libertad. Existieron en tiempos pasados matrimonios de carácter puramente arreligioso, reconocidos por la sociedad –que es quien da su aprobación- y en muchos rincones de la tierra la ceremonia que se celebra se aleja de los conceptos religiosos para adentrarse en los terrenos civiles. La negativa o la catalogación como estupidez de los actos realizados por otros y acogidos a la fórmula de lo laico -que le otorga de por sí carta de naturaleza más que suficiente pues el laicismo es un aspecto coherente e incluible en el Estado aconfesional-, porque no se soporten en el ámbito íntimo y privado del hecho religioso mayoritario, denota la falta de respeto a los símbolos que pueden realizar los demás en la libertad que les ha sido reconocida.
No se trata de competencia entre ambas celebraciones cuando algunas ceremonias religiosas siguen dependiendo del visto bueno de la Administración para obtener la validez de sus efectos. Otras ceremonias religiosas no tienen trascendencia civil siquiera. Todo matrimonio, sea realizado por el rito que sea realizado, deberá ser registrado y todo bautizo tiene la simbología que le quiere dar su iglesia, no la que otorga el Registro Civil, que existe por encima de los bautizos cristianos, las ceremonias de iniciación animistas y los “bautismos civiles”. Tómelo a quien le disgusta como la opción de libertad en los funerales que despiden a nuestros muertos o como la simbología inocua que ofrecen las añejas puestas de largo, las celebraciones de licenciatura y las orlas, las bodas de oro, que no tienen validez jurídica alguna como no la tienen de por sí las ceremonias religiosas sin el respaldo del Estado, que es quien reconoce los efectos civiles del matrimonio celebrado según las normas del Derecho canónico, por ejemplo.
La falta de aceptación de la ceremonia realizada por otro es un síntoma más del esfuerzo sobrehumano que debe asumir nuestra sociedad para acoger y respetar ceremonias que se escapan a las tradiciones mayoritarias. Lo mismo da que provengan de otras religiones, otros ritos, o de tradiciones laicistas. Basta con que tales actos, partan de una religión, partan del laicismo –que tiene mucho de religioso en su diseño simbólico y formal-, no dañen a los demás. Y un bautismo civil no hace daño a nadie.
viernes, 15 de agosto de 2008
AU LECTEUR, DE CHARLES BAUDELAIRE
La sottise, l´erreur, le péché, la lésine,
occupent nos esprits et travaillent nos corps,
et nous alimentons nos aimables remords,
comme les mendiants nourrisent leur vermine.
Nos péchés sont têtus, nos repentirs sont lâches:
nous nous faisons payer grassement nos aveux,
et nous rentrons gaiement dans le chemin bourbeux,
croyant par de vils pleurs laver toutes nos taches.
Sur l´oreiller du mal c´est Satan Trigemiste
qui berce longuement notre esprit enchanté.
Et le riche métal de notre volonté
est tout vaporisé par ce savant chimiste.
C´est le Diable qui tient les fils qui nous remuent!
Aux objets répugnants nous trouvons des appas;
chaque jour vers l´Enfer nous descendons d´un pas,
sans horreur, à travers des ténèbres qui puent.
Ainsi qu´un débauché pauvre qui baise et mange
le sein martyrisé d´une antique catin,
nous volons au passage un plaisir clandestin
que nous pressons bien fort comme une vieille orange.
Serre, fourmillant, comme un million d´helminthes,
dans nos cerveaux ribote un peuple de Démons,
et, quand nous respirons, la Mort dans nos poumons
descend, fleuve invisible, avec de sourdes plaintes.
Si le viol, le poison, le poignard, l´incendie,
n´ont pas encor brodé de leurs plaissants dessins
le canevas banal de nos pitieux destins,
c´est que notre âme, hélas! n´est pas assez hardie.
Mais parmi les chacals, les panthéres, les lices,
les singes, les scorpions, les vautours, les serpents,
les monstres glapissants, hurlants, grognants, rampantes,
dans la ménagerie infâme de nos vices.
Il en est un plus laid, plus méchant, plus immonde!
Quoiqu´il ne pousse ni grands gestes ni grands cris,
il ferait volontiers de la terre un débris
et dans un bâillement avalerait le monde;
C´est l´Ennui! –l´oeil chargé d´un pleur involontaire,
il rêve d´échafauds en fumant son houka.
Tu le connais, lecteur, ce monstre délicat,
-Hypocrite lectaur, -mon semblable, -mon frére!
AL LECTOR
La necedad, el yerro, la culpa, la codicia,
ocupan nuestro espíritu, minan nuestro cuerpo,
como los mendigos se alimentan de inmundicia,
nutrimos nuestros complacientes remordimientos.
Terco es el pecado, cobarde la contrición;
y volvemos alegres al camino de fango
tras hacernos pagar con creces la confesión
creyendo lavar nuestras faltas con viles llantos.
En la almohada del mal es Satán Trimegisto
quien mece con tiempo nuestro espíritu embrujado,
y nuestra voluntad, un metal rico,
entre las manos de este alquimista se ha esfumado.
El Diablo es quien maneja los hilos que nos mueven.
A objetos repugnantes les hallamos encantos;
cada día al Infierno nuestros pasos descienden,
sin horror, tinieblas que apestan atravesamos.
Tal y como besa y muerde un pobre libertino
el seno martirizado de una puta vieja,
robamos al pasar un placer clandestino
que exprimimos bien fuerte, como naranja seca.
Denso, hormigueante como un millón de gusanos,
se agolpa en nuestro cerebro un pueblo de demonios.
Y la Muerte a los pulmones, cuando respiramos
desciende, río invisible, con gemidos sordos.
La violación, el veneno, el incendio, el puñal,
si aún no han bordado con sus caprichosos trazos
el cañamazo banal de nuestro triste azar,
es porque nuestra alma no se atreve tanto.
De entre los chacales, panteras, perras de caza,
los escorpiones, serpientes, los buitres, los simios,
monstruos que aúllan, gritan, gruñen, que se arrastran
en la infame casa de fieras de nuestros vicios
hay uno más espantoso, más malvado, inmundo
que sin hacer grandes aspavientos ni gritando
de un bostezo se tragaría el mundo,
y con gusto dejase la tierra hecha pedazos,
el Aburrimiento, con ojos de llanto espontáneo,
y fumando su narguile, sueña con cadalsos.
Tú conoces, lector, a ese monstruo delicado,
Hipócrita lector, mi semejante, mi hermano.
(Les Fleurs du mal, Charles Baudelaire, versión Alfonso Salazar para Consejos a jóvenes escritores, Celeste, 2000)
occupent nos esprits et travaillent nos corps,
et nous alimentons nos aimables remords,
comme les mendiants nourrisent leur vermine.
Nos péchés sont têtus, nos repentirs sont lâches:
nous nous faisons payer grassement nos aveux,
et nous rentrons gaiement dans le chemin bourbeux,
croyant par de vils pleurs laver toutes nos taches.
Sur l´oreiller du mal c´est Satan Trigemiste
qui berce longuement notre esprit enchanté.
Et le riche métal de notre volonté
est tout vaporisé par ce savant chimiste.
C´est le Diable qui tient les fils qui nous remuent!
Aux objets répugnants nous trouvons des appas;
chaque jour vers l´Enfer nous descendons d´un pas,
sans horreur, à travers des ténèbres qui puent.
Ainsi qu´un débauché pauvre qui baise et mange
le sein martyrisé d´une antique catin,
nous volons au passage un plaisir clandestin
que nous pressons bien fort comme une vieille orange.
Serre, fourmillant, comme un million d´helminthes,
dans nos cerveaux ribote un peuple de Démons,
et, quand nous respirons, la Mort dans nos poumons
descend, fleuve invisible, avec de sourdes plaintes.
Si le viol, le poison, le poignard, l´incendie,
n´ont pas encor brodé de leurs plaissants dessins
le canevas banal de nos pitieux destins,
c´est que notre âme, hélas! n´est pas assez hardie.
Mais parmi les chacals, les panthéres, les lices,
les singes, les scorpions, les vautours, les serpents,
les monstres glapissants, hurlants, grognants, rampantes,
dans la ménagerie infâme de nos vices.
Il en est un plus laid, plus méchant, plus immonde!
Quoiqu´il ne pousse ni grands gestes ni grands cris,
il ferait volontiers de la terre un débris
et dans un bâillement avalerait le monde;
C´est l´Ennui! –l´oeil chargé d´un pleur involontaire,
il rêve d´échafauds en fumant son houka.
Tu le connais, lecteur, ce monstre délicat,
-Hypocrite lectaur, -mon semblable, -mon frére!
AL LECTOR
La necedad, el yerro, la culpa, la codicia,
ocupan nuestro espíritu, minan nuestro cuerpo,
como los mendigos se alimentan de inmundicia,
nutrimos nuestros complacientes remordimientos.
Terco es el pecado, cobarde la contrición;
y volvemos alegres al camino de fango
tras hacernos pagar con creces la confesión
creyendo lavar nuestras faltas con viles llantos.
En la almohada del mal es Satán Trimegisto
quien mece con tiempo nuestro espíritu embrujado,
y nuestra voluntad, un metal rico,
entre las manos de este alquimista se ha esfumado.
El Diablo es quien maneja los hilos que nos mueven.
A objetos repugnantes les hallamos encantos;
cada día al Infierno nuestros pasos descienden,
sin horror, tinieblas que apestan atravesamos.
Tal y como besa y muerde un pobre libertino
el seno martirizado de una puta vieja,
robamos al pasar un placer clandestino
que exprimimos bien fuerte, como naranja seca.
Denso, hormigueante como un millón de gusanos,
se agolpa en nuestro cerebro un pueblo de demonios.
Y la Muerte a los pulmones, cuando respiramos
desciende, río invisible, con gemidos sordos.
La violación, el veneno, el incendio, el puñal,
si aún no han bordado con sus caprichosos trazos
el cañamazo banal de nuestro triste azar,
es porque nuestra alma no se atreve tanto.
De entre los chacales, panteras, perras de caza,
los escorpiones, serpientes, los buitres, los simios,
monstruos que aúllan, gritan, gruñen, que se arrastran
en la infame casa de fieras de nuestros vicios
hay uno más espantoso, más malvado, inmundo
que sin hacer grandes aspavientos ni gritando
de un bostezo se tragaría el mundo,
y con gusto dejase la tierra hecha pedazos,
el Aburrimiento, con ojos de llanto espontáneo,
y fumando su narguile, sueña con cadalsos.
Tú conoces, lector, a ese monstruo delicado,
Hipócrita lector, mi semejante, mi hermano.
(Les Fleurs du mal, Charles Baudelaire, versión Alfonso Salazar para Consejos a jóvenes escritores, Celeste, 2000)
domingo, 10 de agosto de 2008
EL AÑO DE HOPPER, 4: ABRIL, DOS LUCES (LIGHT AT TWO LIGHTS, 1927)
Ellos no eran por la noche. Por la noche estaba una sustancia casi gaseosa que impregnaba sábanas y colchas de sexo. Luego, a las seis de la mañana, finalizados, se introducía la sustancia en grandes bolsas de plástico con formas humanas y colores chillones. Podían así, de mañana, ser ellos, pasear el bulevar, llegar hasta el faro y comprar el periódico.
Ambiguos se acompañaban del extraño ser del sexo por el Paseo, tomadas las manos, pensando cómo de nuevo estar la noche, sustancia en un solo cuerpo, entrelazados piernas y brazos, pecho y espalda, como la sustancia única que eran, como la descarga salvaje, el temblor previo de unos músculos pequeños y tirantes. Luego la noche en su sustancia, la disolución de azúcares de una misma rama que surgía de sangre hecha en común.
Así, abrazados, como transcurriese la infancia, ciudades sin costa, con la tranquilidad de la travesura vista por la madre, subían y bajaban el bulevar como tiras de color, banderas del faro, brazos de mar en todos sus tonos verdes y azules, reflejos del sol y barcas granates. Todo el día. Desde la temprana mañana el periódico en una mano, la mirada confusa del barquero cuando abandonaban la cabaña, el periódico en una mano, y en la otra ellos, uno y uno, sangre y sangre que vigilaban y untaban como mantequilla. Todo el día. Hasta la noche pensando qué nuevo vello descubrir, defecto, detalle, olvidar que fuesen conocidos en la adolescencia, cuando hermanos se miraban los cuerpos estallar. Esperar en qué momento eran todo sustancia y ni siquiera ellos se distinguían de tan conocidas las caricias, las manos que no se hicieron duras, el rostro tan similar, siempre confundidos a primera vista en sus paseos continuos por el paseo, de todo el día mano y mano, pensando pecho y espalda y todas las palabras que despreciaron: daño y amor fraterno. Porque no era el amor fraterno venido en sus sangres, sino amor de sangres que vino de lo fraterno, irremediable y en sus apellidos.
viernes, 1 de agosto de 2008
PREFACIO A "SI ESTO ES UN HOMBRE", DE PRIMO LEVI
Los que vivís seguros
en vuestras casas caldeadas.
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
la comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si esto es un hombre:
quien trabaja en el fango,
quien no conoce la paz,
quien lucha por la mitad de un panecillo,
quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
quien no tiene cabellos ni nombre,
ni fuerzas para recordarlo,
vacía la mirada y frío el regazo
como una rana en invierno.
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
al estar en casa, al ir por la calle,
al acostaros, al levantaros:
repetídselas a vuestros hijos.
No olvidéis que esto ha sucedido
en vuestras casas caldeadas.
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
la comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si esto es un hombre:
quien trabaja en el fango,
quien no conoce la paz,
quien lucha por la mitad de un panecillo,
quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
quien no tiene cabellos ni nombre,
ni fuerzas para recordarlo,
vacía la mirada y frío el regazo
como una rana en invierno.
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
al estar en casa, al ir por la calle,
al acostaros, al levantaros:
repetídselas a vuestros hijos.
No olvidéis que esto ha sucedido
PEKÍN 08: HISTORIAS OLÍMPICAS
Ahora que vienen las Olimpiadas, tres buenas historias:
Andreas Krieger, lanzadora de peso de la RDA
Teófilo Stevenson, tricampeón olímpico cubano, boxeador de pesos pesados
Vera Cáslavská, gimnasta checoslovaca
Andreas Krieger, lanzadora de peso de la RDA
Teófilo Stevenson, tricampeón olímpico cubano, boxeador de pesos pesados
Vera Cáslavská, gimnasta checoslovaca
jueves, 31 de julio de 2008
LA AÑORANZA DEL MAÑANA, DE JOAN SALVAT PAPASSEIT
Ahora que estoy en cama,
enfermo,
estoy muy contento.
- mañana me levantaré quizá,
y he aquí lo que me espera:
Unas plazas llenas de claridad,
cercas con flores
bajo el sol
bajo la luna de la noche
y la chica que lleva la leche
que tiene una cabecita ligera,
con su delantal
de bordes hechos de encaje
y una risa fresca.
Y el chico que voceará el diario,
que sube a los tranvías
y los baja
todo corriendo.
Y el cartero
que si pasa y no me deja carta alguna, me angustia
porque no sé el secreto
de las otras que lleva.
Y también el aeroplano
que me hará levantar la cabeza
igual que si me grita una voz desde una azotea.
Y las mujeres del barrio
madrugadoras
que van deprisa hacia el mercado
con sus cestos amarillos
y vuelven
rebosantes de coles,
y a veces de carne,
y cerezas rojas.
Y después el tendero
que saca la tostadora de café
y comienza a dar vueltas a la manivela
y grita a las muchachas
y les dice: ¿lo llevan todo?
Y las muchachas sonríen.
Con una tan sonrisa clara
como el aroma que sale de la esfera que él hace girar.
Y toda la chiquillería del vecindario
que arma tanto ruido porque será jueves
y no irá a la escuela.
Y los caballos sesudos
y los carreteros dormidos
bajo el toldo en punta
que danza en el camino que marcan las ruedas.
Y el vino que hace tantos días que no he probado.
Y el pan,
sobre la mesa.
Y el puchero rosado
humeante.
Y vosotros amigos,
porque vendréis a verme
y nos miraremos felices.
Todo esto me espera
si me levanto
mañana
Si no me levanto
nunca más,
ha aquí lo que me espera:
- Quedaréis vosotros
para ver lo bueno que es todo:
y la Vida
y la Muerte.
TOT L´ENYOR DEL DEMÀ
Ara que estic al llit
malalt,
estic força content.
Demà m’aixecaré potser,
i heus aquí el que m’espera:
Unes places lluentes de claror,
i unes tanques amb flors
sota el sol,
sota la lluna al vespre;
i la noia que porta la llet
que té un capet lleuger
i duu un davantalet
amb unes vores fetes de puntes de coixí,
i una rialla fresca.
I encara aquell vailet que cridarà el diari,
i qui puja als tramvies
i els baixa
tot corrent.
I el carter
que si passa i no em deixa cap lletra m’angoixa
perquè no sé el secret
de les altres que porta.
I també l’aeroplà
que em fa aixecar el cap
el mateix que em cridés una veu d’un terrat.
I les dones del barri
matineres
qui travessen de pressa en direcció al mercat
amb sengles cistells grocs,
i retornen
que sobreïxen les cols,
i a vegades la carn,
i d’un altre cireres vermelles.
I després l’adroguer,
que treu la torradora del cafè
i comença a rodar la maneta,
i qui crida les noies
i els hi diu: -Ja ho té tot?
I les noies somriuen
amb un somriure clar,
que és el baume que surt de l’esfera que ell volta.
I tota la quitxalla del veïnat
qui mourà tanta fressa perquè serà dijous
i no anirà a l’escola.
I els cavalls assenyat
si els carreters dormits
sota la vela en punxa
que dansa en el seguit de les roderes.
I el vi que de tants dies no he begut.
I el pa,
posat a taula.
I l’escudella rossa,
fumejant.
I vosaltres amics,
perquè em vindreu a veure
i ens mirarem feliços.
Tot això bé m’espera
si m’aixeco
demà.
Si no em puc aixecar
mai més,
heus aquí el que m’espera:
Vosaltres restareu,
per veure el bo que és tot:
i la Vidai la Mort.
(Trad. Alfonso Salazar)
enfermo,
estoy muy contento.
- mañana me levantaré quizá,
y he aquí lo que me espera:
Unas plazas llenas de claridad,
cercas con flores
bajo el sol
bajo la luna de la noche
y la chica que lleva la leche
que tiene una cabecita ligera,
con su delantal
de bordes hechos de encaje
y una risa fresca.
Y el chico que voceará el diario,
que sube a los tranvías
y los baja
todo corriendo.
Y el cartero
que si pasa y no me deja carta alguna, me angustia
porque no sé el secreto
de las otras que lleva.
Y también el aeroplano
que me hará levantar la cabeza
igual que si me grita una voz desde una azotea.
Y las mujeres del barrio
madrugadoras
que van deprisa hacia el mercado
con sus cestos amarillos
y vuelven
rebosantes de coles,
y a veces de carne,
y cerezas rojas.
Y después el tendero
que saca la tostadora de café
y comienza a dar vueltas a la manivela
y grita a las muchachas
y les dice: ¿lo llevan todo?
Y las muchachas sonríen.
Con una tan sonrisa clara
como el aroma que sale de la esfera que él hace girar.
Y toda la chiquillería del vecindario
que arma tanto ruido porque será jueves
y no irá a la escuela.
Y los caballos sesudos
y los carreteros dormidos
bajo el toldo en punta
que danza en el camino que marcan las ruedas.
Y el vino que hace tantos días que no he probado.
Y el pan,
sobre la mesa.
Y el puchero rosado
humeante.
Y vosotros amigos,
porque vendréis a verme
y nos miraremos felices.
Todo esto me espera
si me levanto
mañana
Si no me levanto
nunca más,
ha aquí lo que me espera:
- Quedaréis vosotros
para ver lo bueno que es todo:
y la Vida
y la Muerte.
TOT L´ENYOR DEL DEMÀ
Ara que estic al llit
malalt,
estic força content.
Demà m’aixecaré potser,
i heus aquí el que m’espera:
Unes places lluentes de claror,
i unes tanques amb flors
sota el sol,
sota la lluna al vespre;
i la noia que porta la llet
que té un capet lleuger
i duu un davantalet
amb unes vores fetes de puntes de coixí,
i una rialla fresca.
I encara aquell vailet que cridarà el diari,
i qui puja als tramvies
i els baixa
tot corrent.
I el carter
que si passa i no em deixa cap lletra m’angoixa
perquè no sé el secret
de les altres que porta.
I també l’aeroplà
que em fa aixecar el cap
el mateix que em cridés una veu d’un terrat.
I les dones del barri
matineres
qui travessen de pressa en direcció al mercat
amb sengles cistells grocs,
i retornen
que sobreïxen les cols,
i a vegades la carn,
i d’un altre cireres vermelles.
I després l’adroguer,
que treu la torradora del cafè
i comença a rodar la maneta,
i qui crida les noies
i els hi diu: -Ja ho té tot?
I les noies somriuen
amb un somriure clar,
que és el baume que surt de l’esfera que ell volta.
I tota la quitxalla del veïnat
qui mourà tanta fressa perquè serà dijous
i no anirà a l’escola.
I els cavalls assenyat
si els carreters dormits
sota la vela en punxa
que dansa en el seguit de les roderes.
I el vi que de tants dies no he begut.
I el pa,
posat a taula.
I l’escudella rossa,
fumejant.
I vosaltres amics,
perquè em vindreu a veure
i ens mirarem feliços.
Tot això bé m’espera
si m’aixeco
demà.
Si no em puc aixecar
mai més,
heus aquí el que m’espera:
Vosaltres restareu,
per veure el bo que és tot:
i la Vidai la Mort.
(Trad. Alfonso Salazar)
EL AÑO DE HOPPER, 3: MARZO, APARTAMENTOS (APARTMENT HOUSES, 1923)
La víctima de esta historia estudiaba en un piso compartido y espiaba por las ventanas las horas libres. Coleccionaba cada recuerdo, cada mirada, cada escena que hurtase a la vida otra y las guardaba con mimo en el pequeño almacén de lo propio y lo ajeno. La variedad de lo visto, la falta de criterio en la compilación, el apilamiento desordenado, la otra vertiente de su distinguido orden cuando se enfrentaba a las cosas, aparecían violentos si se asomaba tras los visillos. Nunca discriminaba en los recuerdos a elegir. Nunca tuvo la virtud del olvido, ni cultivó la voluntad de fijar lo deseado en la memoria. No pudo, o no quiso, así, construir la historia de sus recuerdos. La víctima de esta historia compilaba con urgencia y no reflexionó la diferencia entre el recuerdo propio y el recuerdo del recuerdo ajeno donde él figuraba. Lo tomaba como con los dientes y lo hacía suyo, y nunca quiso saber que hay recuerdos que no nos pertenecen. Recuerdos de la vida de otro, que sólo conocemos por narración ajena a pesar de la inflexión en la vida propia, aunque fuesen vividos por un mismo cuerpo. Y aquí se tradujo el olvido en la biografía, la confusión de los años y lo sucedido, la experiencia sin reglas de aprendizaje, la acumulación de imágenes -ficticias si no le pertenecían, en la envidia si las anotaba. Desde la ventana escrutaba las fachadas de enfrente y veía a un ama de llaves hacer las camas, a un criado llegar por detrás y levantarle las faldas, palpar los pechos turgentes y excesivos, agarrar los muslos bajo el delantal, y la cara de placer del ama cuando en arranques de lucidez corría las cortinas. Comenzaba entonces el goce de la inventiva en el protagonista tumbado, retomaba la escena y siendo él tan presente, animaba el cuerpo del criado, rozaba los pezones del ama. Y lo recordó como si siempre hubiese estado allí, como si no existiese la masturbación simultánea solo en su cama.
Sumaba recuerdos extraños que viniesen de los áticos, o de los balcones inferiores de jovencitas, su mano alargándose a las cinturas de ellas, como cables eléctricos que pueden ir de acera a acera, en las alturas. Pero todo es el desnudo del joven cada noche. Como si se viese a sí mismo. La ventana abierta en verano, hombre en camiseta, torsos morenos e insultantes, mujeres en cortos camisones dejaban descansar sus muslos en el sudor de las rejas y las barandas. El protagonista apaga la luz y enciende un cigarro, suda también y deja a un lado la camisa y los libros. El joven de enfrente inicia el desnudo con la belleza de quien no es observado. Una respiración se hace fuerte. Engañan las estaciones aunque sea marzo, porque el recuerdo se fija en los meses de julio, todas las noches es julio y caen el pantalón y la correa al suelo, y no existen los pijamas. Descorre el protagonista levemente la cortina y mira el cuerpo desnudo a través de los cristales empañados. Será esta vez el recuerdo enredado al cuerpo del joven, quizá desatado en el delantal del ama, indiscriminados unos sobre otros. Anudados difícilmente los recuerdos, enferman las invenciones, la ficción duerme en el protagonista que anota uno a uno los recuerdos, que no ubica el espacio y el tiempo. Se elabora la biografía en los instintos. Nunca supo qué deseaba.
martes, 29 de julio de 2008
CARTA Y POEMA FINAL: A TODOS, DE VLADIMIR MAYAKOVSKY
De que muero no culpéis a nadie, por favor. Madre, hermanas y camaradas, perdonadme –éste no es el método (a otros no lo recomiendo), pero yo no tengo salidas. Lilia, quiéreme. Camarada gobierno: mi familia son Lilia Brik, mi madre, mis hermanas y Verónica Vitóldovna Polónskaia. Si les haces la vida llevadera, gracias. Los versos iniciados dadlos a los Brik, ellos los descifrarán:
Son cerca de las dos. Ya te habrás acostado.
O a lo mejor te pasa a ti lo mismo que a mí.
En la noche, La Vía Láctea es un río de plata.
No me apresuro con urgencias de telegramas
ni voy a despertarte, ni a molestarte.
Como se dice, el incidente está zanjado.
La barca del amor varó en lo cotidiano.
Estamos en paz y no vale enumerar
dolores, desgracias y ofensas mutuas.
Fíjate: ¡qué silencio en el mundo!
La noche impuso al cielo un tributo estelar.
En momentos como estos te levantas y hablas
a los siglos, a la Historia y al Universo
Son cerca de las dos. Ya te habrás acostado.
O a lo mejor te pasa a ti lo mismo que a mí.
En la noche, La Vía Láctea es un río de plata.
No me apresuro con urgencias de telegramas
ni voy a despertarte, ni a molestarte.
Como se dice, el incidente está zanjado.
La barca del amor varó en lo cotidiano.
Estamos en paz y no vale enumerar
dolores, desgracias y ofensas mutuas.
Fíjate: ¡qué silencio en el mundo!
La noche impuso al cielo un tributo estelar.
En momentos como estos te levantas y hablas
a los siglos, a la Historia y al Universo
domingo, 27 de julio de 2008
RUMORES DE LA CIRCUNVALACIÓN
En la asamblea de los pájaros
a la caída de la tarde
todo sucede en la frontera
de las cosas,
donde el nombre se evapora
para hacerse otro nombre.
Gentes que cruzan pasos de cebra
y saben a donde van:
de la migración de las cosas
a sus asuntos,
-pasos de cabra, migraña de las rosas-
del día de hoy al día de mañana
a medianoche
(tiempo santo, no me tardes).
La medida de las cosas
y las horas muertas
se reúnen en una sandalia
que respira aire
para pisar colillas.
Avanza la mujer
y el pelo que le falta.
Recoge un sarampión del suelo,
papel de celofán de la esperanza,
al pulso de las tuberías
pide apoyo y tentetieso.
La pequeña historia, trágica,
de cada pierna cortada,
del pan nuestro de cada mes hecho transferencia,
de cada muñón con cirujano,
cada silla de ruedas atrancada en el adoquín,
cada mundo de ciego,
(todos sus mundos en este mundo),
historia de la coja hermosa.
La más triste entre las tristes,
preciosa, cruza la avenida:
vino tinto, buda y cocaína.
a la caída de la tarde
todo sucede en la frontera
de las cosas,
donde el nombre se evapora
para hacerse otro nombre.
Gentes que cruzan pasos de cebra
y saben a donde van:
de la migración de las cosas
a sus asuntos,
-pasos de cabra, migraña de las rosas-
del día de hoy al día de mañana
a medianoche
(tiempo santo, no me tardes).
La medida de las cosas
y las horas muertas
se reúnen en una sandalia
que respira aire
para pisar colillas.
Avanza la mujer
y el pelo que le falta.
Recoge un sarampión del suelo,
papel de celofán de la esperanza,
al pulso de las tuberías
pide apoyo y tentetieso.
La pequeña historia, trágica,
de cada pierna cortada,
del pan nuestro de cada mes hecho transferencia,
de cada muñón con cirujano,
cada silla de ruedas atrancada en el adoquín,
cada mundo de ciego,
(todos sus mundos en este mundo),
historia de la coja hermosa.
La más triste entre las tristes,
preciosa, cruza la avenida:
vino tinto, buda y cocaína.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

